River quiere dejar nocaut a Boca. Y después de haberlo bailado 3-1 el miércoles en Mar del Plata, anoche en Mendoza le dio otra puñalada: festejó 3-1 en los penales, tras un partido que había terminado 1-1. Y es cierto que habrá sido otro amistoso, pero a los hinchas eso no les importa. Sólo quieren celebrar, y nada mejor que hacerlo ante el enemigo. Y así quedó Boca, herido.
No bien entraron los equipos a la cancha, el cielo se pobló de agua y fuegos artificiales. Lo que comenzó siendo una lluviecita de verano, y como si el pitazo del árbitro Laverni lo hubiera activado, se transformó en un intenso chaparrón. Un viento repentino hizo volar algunos carteles, pero enseguida desapareció y sólo quedó una lluvia fina y persistente. Con ese clima, y en un Malvinas Argentinas llamativamente con huecos en las plateas, se empezó a jugar el segundo superclásico del año, la Copa Revancha.
En cuanto al fútbol, salvo un corner que le quedó servido a Rosada y que no fue gol porque las rodillas de Vega encontraron la pelota en la línea, no pasó nada en los primeros 25 minutos. Boca, con Medel y Rosada a la cabeza, se adueñó del medio campo. Neutralizó y acorraló a River, que sólo llegó al arco de Abbondanzieri un par de veces y sin demasiado peligro. Aunque no tuvo mucho trabajo, el Pato se mostró inseguro.
Boca estaba mejor, pero no llegaba. Hasta que a los 31 minutos Mouche desbordó y sacó un centro perfecto. El resto fue pan comido para Viatri, que anticipó a Quiroga e hizo lo que mejor le sale: cabecear a la red.
El gol sólo cambió el resultado. El equipo dirigido por Abel Alves se mantuvo ordenado y firme. Sólo lo inquietó un poco Funes Mori. El juvenil mendocino, el único rescatable de un River que no pareció un equipo en el primer tiempo, en una personal casi lo empata.
También tuvo el 2-0 Mouche, tras otro error de Quiroga, pero la tiró a las nubes. Así se fueron los 45 iniciales.
En la segunda mitad apareció River. Ortega tomó la batuta y el partido pasó a jugarse en campo xeneize. La movilidad de volantes y delanteros millonarios comenzó a complicar a Boca. Aunque a puro toque empujaba a su rival contra su área, River encontró el empate gracias a un pelotazo. De Vega, que peinó Funes Mori en la mitad de la cancha para que Bou (que la acomodó con la mano) se fuera directo a un gol que Abbondanzieri no pudo evitar.
Ortega casi hace dos golazos de afuera del área y River parecía que lo daba vuelta, pero Boca cambió orden por empuje y el partido se puso lindo, parejo.
Encima Astrada metió a Villalva. La primera que tocó el Keko le valió una patada de Ibarra, que se fue expulsado. Pero los de Astrada no pudieron capitalizar el hombre de más y llegó el turno de los penales. Y en la ruleta, con Vega como gran héroe, la victoria fue para River.
Fuente: criticadigital.com
