Riquelme: el acuerdo no tapó el papelón

Seguro, en las próximas horas, firmarán los papeles y harán una conferencia de prensa con bombos y platillos y el “gran” anuncio: Juan Román Riquelme seguirá en Boca hasta 2014 por 5 millones de dólares y el pago de los impuestos por partes iguales. Anoche, bien tarde, llegó a un acuerdo con Jorge Ameal, presidente xeneize. Seguro habrá sonrisas de satisfacción en los protagonistas, seguidas de un “no…, en realidad no pasó nada. No fue tan así. Todo lo potenció el periodismo”, o… “Ustedes saben que las cosas se exageran”, o… “Yo no dije eso”, o “me malinterpretaron…”

Señores, basta. La realidad es que el acuerdo no tapó el papelón. Que nadie diga que la culpa la tienen los periodistas, algunos tan responsables como ellos de un manejo muy poco profesional. Boca fue y vino en declaraciones y resoluciones. Dijo una cosa e hizo otra. Hasta se suspendió una reunión de comisión directiva porque entre ellos discutieron y casi se agarran a trompadas. El enganche también, aprovechándose de que con los hinchas siempre tendría las de ganar. Nadie se salva en esta historia. Sólo el simpatizante que, en esta situación, no tiene la obligación de evaluar con la razón y se deja llevar por la pasión, por las ganas de que el ídolo se retire con la camiseta azul y oro, de seguirlo disfrutando por mucho más tiempo.

Riquelme arregló. ¿Qué sucedió ayer, en el medio? Los dirigentes cambiaron: le dijeron que no podían ofrecerle más de dos años y que él debía hacerse cargo de todos las tributaciones, lo que enojó al diez, que fue adonde estaba Ameal con su representante Daniel Bolotnicoff.

La nota positiva del día fue un gesto solidario: dirigentes y jugadores visitaron el hostpital Garrahan y repartieron juguetes a los chicos, por el Día del Niño; la curiosa la aportó Claudio Borghi al abrir la conferencia de prensa con el cartelito “No pregunten del tema Riquelme”. Pero que nadie se haga el distraído: Boca, así, no se aguanta más. El manejo y las formas del caso Riquelme fueron un papelón desde todos los puntos de vista. No hubo final feliz. Hubo arreglo. Hasta que, entre las internas y las acusaciones, alguien diga otra cosa o busque otro foco de conflicto. Es sólo cuestión de esperar.

Fuente: Canchallena