¿Es la defensa?

Terminemos con las irresponsabilidades, con las burradas, con las faltas de óptica futbolera. La prensa gráfica mundial no puede titular “¡Cuidado abajo!” “¡Temblamos en los centros!” o “¡Mandala al área que es gol seguro!” No podemos echarle la culpa a la defensa cada vez que Boca pierde.

A la defensa o, en su defecto, al Pato, tan devaluado, tan maltratado en estos tiempos. Cada vez que le hacen un gol a Boca, la culpa es del Pato. Cuántas veces escuché con gran injusticia esta frase: “¡Se lo volvió a comer el Pato!” No es así, señores. Recuperamos la épica de la objetividad; digamos las cosas como son. No podemos desvalorizar los méritos del rival. En el antecedente bizarro de la primera fecha el técnico de Boca, cancherito, con la pose de querer enseñarnos de táctica futbolera, el caradura decía: “Nos empataron porque nos descuidamos en los centros”. ¡Mentira, chanta! Boca no lo empató, se lo empató Argentinos Juniors que es un equipo que juega mucho mejor que Boca. Pero el mundo boquense funciona así. Se ningunea a medio mundo. Boca es Boca y se acabó. Pero también puede perder, también se puede comer un pesto de película o le pueden dar una lección de juego grupal como hizo Newell’s, que lo superó en todas las líneas y no sólo hubo errores en la parte de atrás. Y en verdad Boca tuvo suerte de que esa tarde Argentinos no estuvo inspirado porque de otra forma se hubiera comido media docena como le pasó a otro gran equipo: Lanús. El mundo Boca es así, un mundo hipócrita. El mundo Boca es Palermo y eso es un error. El mundo Boca es personal, es de una figurita, el mundo Boca es Riquelme y ese es otro error. En Boca hay que terminar con los caudillos que no dejan respirar, que quieren hacer lo que se les antoje. Hay que rajar a todos los veteranos. Unos tipos que se creen generales y se pelean hace años a puertas cerradas, le mienten a medio mundo y en más de una ocasión, según la ocasión, valga el jueguito de palabras, van para atrás a todo lo que da. Y la culpa no es siempre de los defensores. En Boca no existe la autocrítica (de lo contrario no habría grupitos enfrentados): en el club hace rato que se alimenta la idea de que “nos ganan por nuestros errores, no porque ellos sean buenos”. ¡Es un disparate! En la actualidad a Boca lo superan muchos equipos. Quien no quiera que no vea. Pero esa es la realidad. Newell’s directamente lo pasó por arriba durante casi todo el partido. Los primeros 30 minutos del primer tiempo fueron de un ritmo apabullante. Formica, Achucarro, se cansaron de picar y enfrentar al Pato Abbondanzieri. Riquelme hacía la individual y perdía siempre. En la cancha había un equipo dinámico, contragolpeador y de gran manejo de pelota: Newell’s. Del otro lado, había jugadores dispersos, solos, en el campo de juego. Grandes campeones de antaño que el hincha los va a recordar como recuerda a Pancho Varallo. Cavilaban insomnes, como zombies, como thrillers del fútbol argentino, pensando en sus vacaciones europeas con su familia. Primero: Martín Palermo, gracias por los miles de goles, pero chau, Martín; hay que darle paso a la juventud. Segundo: Juan Román Riquelme que estaba enojado con la vida y preocupado porque todavía no se lesionaba, como siempre. Corría por Rosario y le repetía cada vez que veía un jugador del equipo contrario: “Soy un genio, soy un genio, le dije no al Diego”. Otro que estaba en la misma, jubilándose dentro de la cancha era Morel Rodríguez que, ¡se está quedando pelado! Abbondanzieri, estaba en el arco prácticamente con muletas, con el carnet de PAMI que se lo mostraba a Bernardi cada vez que le pateaba de 60 metros. En este país, no hay respeto para la tercera edad. Ni hablar de Ibarra que juega porque vive del pasado. Viejas glorias junto a futbolistas “nuevos” que no rinden ni rendirán nunca, como Paletta, Prediger y el mismo Medel. A Prediger hay que mandarlo a Portugal urgente. Paletta, hace rato que no juega a nada. Ante semejante espectro depresivo, ¿qué se debe hacer en Boca? Boca no es un equipo, es una sarta de tipos orgullosos y viejos que ganaron todo y ahora patean para su propio arco, juegan en contra. Tiene que venir un técnico que los dé de baja, que les organice el partido de despedida. A esta altura, ya son nocivos para la institución. La vejez, la tozudez, la falta de respeto, la soberbia asombrosa, pesan mas en el rendimiento que cualquier defensa enclenque. Concretamente, ya no pueden jugar más en Boca: Riquelme, Palermo, Ibarra, Medel, Abbondanzieri, Morel Rodríguez y alguno más que se me escapa.

Fuente: Espndeportes